Entrega de ÚTILES escolares

Para hacernos una idea del impacto que puede tener la educación en la competitividad, observemos el caso del país donde yo nací, Corea del Sur. Después de la Guerra de Corea, el 78 % de los coreanos eran analfabetos.
En 1970, el ingreso per cápita era de USD 200. Hasta la década de 1960, el Grupo Banco Mundial consideraba que el país era demasiado riesgoso incluso para otorgarle préstamos con las tasas de interés más bajas.
Corea del Sur sabía que la educación era el mejor camino para salir de la miseria económica. En consecuencia, centró sus esfuerzos en transformar las escuelas y se comprometió a educar a todos los niños, y a educarlos bien. Este énfasis en la educación, combinado con políticas gubernamentales inteligentes e innovadoras y un sector privado vibrante, dio sus frutos.
En la actualidad, la tasa de alfabetismo de Corea del Sur es del 98 %. Es un país de ingreso alto y modelo de desarrollo económico exitoso que otros países pueden imitar.

Jim Yong Kim Febrero 2017

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